viernes, 4 de julio de 2008

agua!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

-Yo en mi casa tengo un trampolín-


(Lucrecia, ayer en el taller)

Anónimo dijo...

Para ver a los hombrecitos que salen del caño de gas hay que esperar y esperar; en cambio, basta llenar la pileta del cuarto de baño con agua tibia y abrir la canilla, y antes de un minuto ya empiezan a salir las mujercitas. Son muy pequeñas y están desnudas; no se cohíben por nuestra presencia, por el contrario nadan libremente, juegan en el agua, trepan a una jabonera de plástico que ponemos allí expresamente y se tienden como al sol; sin excepción son bellísimas, sus cuerpos son esplendorosos y excitantes, se zambullen y nadan por debajo del agua, y juegan en el agua, y vuelven a trepar a la jabonera y a tenderse como al sol.

Entre todas, llegado el momento, tiran del tapón de la pileta y se dejan deslizar por el desagüe.
(Hay una de ojos verdes que es la última en irse, me mira, se va como lástima).

Mujercitas de Mario Levrero (de su libro La máquina de pensar en Gladys)