viernes, 18 de julio de 2008

situación: El mundo que necesitaba mi dedo en cuatro esquinas.

“Vivo en la luna”, dije mientras buscaba en la cartera los malditos diez pesos que debía pagar por el taxi.
El taxista joven rió y me dio el vuelto.
Miré la hora en el celular.
“Más, más” me apuraba.

Estaba saliendo del coche, estaba cerrando la puerta, cuando…
No puedo decir el momento exacto. No lo sé. No se si fue un momento.
Mi dedo latía.
“Qué lindas manos tengo” se me había cruzado por la cabeza minutos antes en el subte.
Lo metí en mi boca cual un bebé.
Corrí. ¿Adonde?
Entré en un café.
Mesas vacías. Al fondo, la barra y el mozo que dijo señalando con un brazo: “Subiendo las escaleras.”
Corrí al baño.
Agua, un pedazo de piel se desprendía debido a la presión del agua.
“Agua”, pensé. “Me duele, me late.”
Devuelta a la boca. Salí.
“A la farmacia de enfrente”, me ordené.
Intenté hablar, casi lloraba. Mi dedo también… pero de otro color por cierto hermoso: rojo bordó.
Envuelto el dedo, crucé la calle hacia la guardia.
El mundo que necesitaba mi dedo en cuatro esquinas.
Casi lloraba.
Un pasillo que parecía volverse más angosto a medida que avanzaba. Y gente, más gente. Enferma, convaleciente. Soy parte…. (¿Será esto la luna?)
Una señora que casi vomita y otra lamentándose de no poder manejar su cuerpo.
Allí estaba la secretaria “a mitad del pasillo” como me indicaron.
“Me…” balbuceé.
“¿Carnet de obra social?, ¿DNI?, ¿Primera vez?”
Revolvía la ensalada de mi cartera. La semana pasada me robaron la billetera con todo. Todo. “Sos un NN”, recordaba la voz de mi mamá.
“Sí. Lo soy” susurré mientras pasaba a mi lado un hombre con la pierna quemada.
“¿Qué?” Preguntó la secretaria, y continuó con su conversación en el teléfono sin lanzarme ni siquiera una mirada.
Le expliqué y lo volví a hacer hasta que me senté a esperar que la puerta 5 se abriera y dijeran mi nombre, mi distintivo.

2 comentarios:

lucas granero dijo...

Que lindo el video, Marlene!
Tiene como húmedad. Vida. Cinta de papel.



Late como tu dedo.




Hasta la vuelta!

lucrecia dijo...

y ahora, como esta tu dedo?

el relato me dolio.